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La hipoacusia severa y profunda tiene tratamiento: el implante coclear permite que niños y adultos que ya no se benefician de un audífono vuelvan a escuchar y a comprender la palabra hablada. En Chile, además, existe cobertura pública para muchos de estos pacientes.
Hipoacusia es el nombre médico de la pérdida de audición. Puede aparecer al nacer, durante la infancia o a lo largo de la vida adulta, y puede afectar uno o ambos oídos. Cuando no se trata, sus consecuencias van mucho más allá del oído: en un niño compromete el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje; en un adulto, el trabajo, la vida social y la salud emocional. En las personas mayores, la pérdida auditiva no tratada se asocia además a aislamiento y deterioro cognitivo.
Este artículo explica, en palabras simples, cuándo una persona es candidata a implante coclear, qué puede esperar del tratamiento y cómo acceder a él en Chile.
La pérdida auditiva se mide en decibeles (dB) con una audiometría. Mientras más decibeles necesita una persona para percibir un sonido, más severa es su hipoacusia.
El audífono amplifica el sonido, pero necesita células del oído interno que lo transmitan. En la hipoacusia severa y profunda esas células están muy dañadas: subir el volumen ya no sirve, porque el sonido se escucha pero no se entiende. Ese es el momento de evaluar un implante coclear.
Una señal práctica: si con audífonos bien adaptados la persona sigue sin entender una conversación sin leer los labios, debe consultar a un otorrinolaringólogo especialista en implante coclear.
El implante coclear es un oído electrónico: reemplaza la función de las células dañadas del oído interno y estimula directamente el nervio auditivo. No amplifica el sonido como un audífono; lo transforma en señales eléctricas que el cerebro aprende a interpretar como sonido y palabras.
Tiene dos partes:
El recorrido del sonido es simple:
1- El micrófono del procesador capta el sonido.
2- El procesador lo convierte en una señal digital y la envía a través de la piel a la parte interna.
3- El electrodo dentro de la cóclea estimula el nervio auditivo.
4- El nervio lleva la señal al cerebro, que la reconoce como sonido.
En personas con sordera profunda, el implante coclear puede entregar una audición útil para comprender el lenguaje hablado, en muchos casos cercana a la normalidad. Es una de las tecnologías médicas más exitosas de las últimas décadas.
Es candidata a implante coclear toda persona con hipoacusia severa o profunda en ambos oídos que no logra comprender el habla con audífonos bien adaptados. La decisión final la toma un equipo especializado después de una evaluación completa.
Niños. Los niños que nacen sordos o pierden la audición antes de aprender a hablar deben implantarse lo antes posible, idealmente antes de los 2 años. El cerebro tiene una ventana de tiempo para desarrollar la audición y el lenguaje; mientras antes llega el sonido, mejores son los resultados. Por eso el tamizaje auditivo del recién nacido es clave.
Adultos. Son candidatos quienes perdieron la audición después de haber desarrollado el lenguaje hablado (hipoacusia postlocutiva). En estos casos la causa importa menos que el grado de pérdida. Algunas situaciones frecuentes:
La edad no es una barrera. Personas de 70, 80 o más años se implantan con buenos resultados, siempre que su salud general permita una cirugía.
El tiempo sí importa. Mientras menos años pasa una persona sin oír, mejor es su resultado. Si usted o un familiar dejó de entender con audífonos, no espere: consulte pronto.
La mayoría de los pacientes implantados vuelve a comprender la conversación, muchos sin necesidad de leer los labios. Los beneficios más frecuentes son:
El implante coclear no es solo una cirugía: es un proceso en equipo con el otorrinolaringólogo, el tecnólogo médico o audiólogo, el fonoaudiólogo y la familia.
1- Evaluación. Consulta con el otorrinolaringólogo, audiometrías con y sin audífonos, pruebas de comprensión del lenguaje, scanner y resonancia de oídos. En algunos casos, evaluación psicológica o genética.
2- Decisión. El equipo confirma la indicación, elige el oído a implantar y explica al paciente y su familia qué esperar.
3- Cirugía. Se realiza con anestesia general a través de una pequeña incisión detrás de la oreja, y dura en general entre una y dos horas. La mayoría de los pacientes se va a casa al día siguiente.
4- Activación. Unas semanas después, cuando la herida sanó, se conecta y enciende el procesador. Es el primer momento en que el paciente escucha con su implante.
5- Programación y rehabilitación. Durante los primeros meses se ajusta el implante en varias sesiones y se hace terapia auditiva con fonoaudiólogo. Este trabajo es tan importante como la cirugía.
La cirugía es segura. Como toda operación tiene riesgos, como infección o alteración transitoria del equilibrio o del gusto, pero las complicaciones graves son poco frecuentes en manos de equipos con experiencia.
En Chile hay tres vías de cobertura pública para el implante coclear: dos garantías GES para niños pequeños y la Ley Ricarte Soto para personas desde los 4 años. Aplican tanto a Fonasa como a Isapre.
1- Consulte a un otorrinolaringólogo. Él realiza la sospecha y reúne los exámenes que exige el protocolo del Minsal.
2- El otorrinolaringólogo postula al paciente en la plataforma de la Ley Ricarte Soto de Fonasa. El paciente no postula directamente.
3- Un comité de expertos clínicos de un centro aprobado revisa el caso y confirma si cumple los criterios.
4- Una vez aprobado, el implante se entrega al centro implantador y se programa la cirugía.
La Ley Ricarte Soto tiene cobertura universal: basta estar afiliado a Fonasa, Isapre, Capredena o Dipreca. Los exámenes de confirmación diagnóstica no están incluidos en la ley.
Algunos pacientes quedan fuera de la cobertura actual, por ejemplo quienes buscan un implante en el segundo oído, o niños mayores de 4 años que nunca desarrollaron lenguaje oral. En esos casos, converse con su otorrinolaringólogo y con su Isapre o Fonasa sobre alternativas como la cobertura de su plan o de seguros complementarios.
Igualmente vale la pena consultar: una evaluación a tiempo define qué opciones existen.
¿Soy demasiado mayor para un implante? No hay una edad máxima. Lo que importa es la salud general y el deseo de volver a comunicarse.
¿Pierdo la audición que me queda? El oído operado puede perder los restos auditivos naturales. Por eso se evalúa con cuidado cuál oído implantar. Las técnicas actuales buscan conservarlos cuando es posible.
¿Puedo hacerme una resonancia con el implante? La mayoría de los implantes actuales permite resonancia bajo ciertas condiciones. Avise siempre que usa un implante coclear.
¿Puedo ducharme, bañarme o hacer deporte? Sí. El procesador externo se retira para ducharse o se protege con accesorios resistentes al agua. La parte interna no requiere cuidados especiales.
¿Cuánto demoro en escuchar bien? Varía en cada persona. Muchos adultos notan un avance claro en los primeros meses; la mejoría continúa durante el primer año.
La sordera severa y profunda ya no significa vivir en silencio. Si usted, su hijo o un familiar no logra entender con audífonos, consulte a un otorrinolaringólogo con experiencia en implante coclear. El diagnóstico temprano, la cirugía oportuna y una buena rehabilitación son la clave para volver a escuchar.

Otorrinolaringólogo, especialista en cirugía de oído e implante coclear. Más información en cirugiadeoido.cl y en Instagram @doctorlabatutoidos o web www.doctorlabatut.cl
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Donar 2.000 CLP x única vezConocer iniciativas y donarEl implante coclear es una alternativa de tratamiento para personas con hipoacusia severa o profunda que no logran comprender el habla con audífonos bien adaptados. A diferencia de estos, estimula directamente el nervio auditivo y requiere evaluación especializada, cirugía y rehabilitación auditiva. En este artículo, el Dr. Tomás Labatut explica quiénes pueden ser candidatos, qué beneficios pueden esperar y cómo es el proceso de tratamiento. Conoce también las vías de acceso al implante coclear en Chile, a través de las garantías GES y la Ley Ricarte Soto, según los requisitos de cada cobertura.
A los 39 años, tras una segunda pérdida auditiva súbita, recuperé la audición gracias a los implantes cocleares. Hoy, como usuaria bilateral, estoy plenamente reintegrada a mi vida social y laboral.